Jean-Pierre Monseré: un talento belga del récord que nos dejó demasiado pronto

A día de hoy, es el corredor Campeón del Mundo más joven de la historia. Tenía 21 años. Y también el más joven en ganar el Giro de Lombardía. Nos dejó, trágicamente, con 22. Se dice de él que pudo ser otro Eddy Merckx y que ni Remco Evenepoel lo superó en sus inicios.

Este domingo se celebra el Grote prijs Jean – Pierre Monseré, carrera UCI 1.1, que se celebra desde 2012, pero que no tuvo el reconocimiento internacional hasta 2017 cuando la ganó Laurens Sweeck. En 2018 ganó André Looij. En 2019 tuvo que ser cancelada por las fuertes rachas de viento y en su última edición ganó Fabio Jakobsen con el que se especuló que podría volver a correr en esta carrera.

Este año el interés de la carrera se centra en ver si Mark Cavendish es capaz de aprovechar que los mejores sprinter del momento estarán en París-Niza o Tirreno-Adriático para levantar los brazos. Pero lo tendrá complicado con Tim Merlier o Timothy Dupont, pero no imposible.

Lo que muchos no sabrán es que la carrera es un homenaje a Jean-Pierre Monseré corredor que nos dejó trágicamente el 15 de marzo de 1971, a los 22 años de edad, mientras disputaba la Grote Jaarmarktprijs en Retie, una pequeña ciudad al lado de Amberes. 

Pero conozcamos un poco más al que hubiera podido ser un corredor para no olvidar.

Jean-Pierre Monseré nació el 8 de septiembre de 1948 en Roeselare, población de la región de Flandes, una región donde los niños estaban rodeados de bicicletas y en la que se disputaban todo tipo de competiciones y para todas las categorías de edad. Jempi, como lo conocían tanto sus amigos como los aficionados, quiso ser corredor profesional desde muy pequeño. A los 13 años ya ganaba carreras de su categoría. Lo pasaron a juvenil y luego a amateur, sumando 20 victorias en 30 carreras disputadas. Se dice que su inicio como ciclista supera al del todopoderoso Eddy Merckx, rivales en la época, o al del Remco Evenepoel.

En 1968 Jean-Pierre Monseré fue seleccionado para correr la prueba en ruta de los Juegos Olímpicos de México, y de nuevo demostró su valía al quedar 6º en la prueba. El ganador fue el italiano Pierfranco Vianelli que, como Monseré, también pasó a profesionales en 1969, pero sin el brillo del belga, aunque consiguió una etapa del Giro de Italia de 1971. 

Antes de pasar a profesionales, y con 20 años de edad, fue subcampeón del mundo amateur en ruta en una carrera que se disputó en la República Checa y que fue ganada por el danés Leif Mortensen, con el que se volvería a encontrar, ya en profesionales, al año siguiente.

El 1 de septiembre de 1969 firmó su contrato profesional con el poderoso equipo Flandria, equipo con el que correría los tres años y en el que coincidiría con Roger de Vlaeminck, Walter Godefroot, Eric de Vlaeminck, Eric Leman o Joop Zoetemelk, entre otros grandes corredores del momento. 

En su primera carrera como profesional ganó. Era el 8 de septiembre, el día de su cumpleaños, se corría en Kokelare. Tres días después hacía 3º en la Kampioenschap van Vlaanderen que ganó Eric de Vlaeminck. 

Su primer momento de gloria le llega el 11 de octubre de ese 1969 cuando ganó el Giro di Lombardia por la descalificación de Gerben Karstens que dio positivo. Se impuso al sprint de un grupo de ocho que escaparon en la bajada final al lago de Como. Segundo fue Herman van Springel, tercero Franco Bitossi y en el grupo también se encontraba Raymond Poulidor. Tenía 21 años y 33 días y aún hoy es el corredor más joven que ha ganado este Monumento.

Il Lombardia 1969. Jean-Pierre Monseré, ganador, es tercero en la línea de la pausa ganadora. Herman Van Springel lidera con Felice Gimondi siguiendo

Con aquella primera gran victoria llegaron los rumores sobre su vida privada. Decían que le gustaban las fiestas y tenía una imagen de playboy. Pero el gran Freddy Maertens lo desmintió. Maertens nunca llegó a correr junto a Monseré. Fichó por el Flandria el año después de su muerte, pero lo conocía muy bien al ser sus esposas primas y compartir muchos momentos con el genial corredor. “Le gustaba hacer bromas”, decía Maertens, “le gustaba hacer pensar a la gente que no hablaba en serio, que ni siquiera entrenaba. Pero no era cierto. Si salías con él a entrenar te mataba. Podía salir a las 6 de la mañana y regresaba a las nueve. Desayunaba y luego volvía a salir un par de horas más”.

En 1970 siguió deslumbrando haciendo muy buenas carreras. En su debut aquel año se llevó dos etapa de la Vuelta a Andalucía. Luego empezó con las clásicas: Het Wolk (20º); Kuurne (11º); Milán-Sanremo (22º); Gent-Wevelgem (8º); Ronde van Vlaanderen (6º); París-Roubaix (10º); La Flèche Wallonne (8º); Omloop van het Leidal (2º); GP Victor Standaert (1º); Brussel-Meulebeke (2º), Campeonato de Bélgica en ruta (3º), ganado por Eddy Merckx; Torhout (2º) y llegamos a los campeonatos del mundo que aquel 1970 se disputaban en Leicester.

La selección belga era el equipo a batir, pues contaba en sus filas con Eddy Merckx, Roger de Vlaeminck, Walter Godefroot, Herman Van Springel y también con Jean-Pierre Monseré que se había ganado a pulso su presencia con sus 17 victorias aquel año. Pero el corredor con más posibilidades de ganar la carrera para Bélgica era Frans Verbeek, que ese año llevaba 20 victorias y al que el circuito se le ajustaba como anillo al dedo.

Eddy Merckx andaba mosca con el circuito. Decía que era demasiado fácil y que eso hacía que no tuviera tantas posibilidades de ganar o que muchos otros las tuvieran. Muchos piensan que ese cabreo lo aprovechó Monseré para ser protagonista de la carrera.

Mucho viento aquel día, como demuestran las imágenes de los 3 últimos kilómetros de la carrera. Se hacía complicado escaparse.

En un momento de la carrera lo intentaron los tres mejores corredores italianos, Gianni Motta, Michele Dancelli y Felipe Gimondi. Pero eran demasiado buenos para dejarle escapar y el grupo salió tras ellos estirándose. Justo al ser cazados, Gimondi hace un contraataque y se lleva con él al francés Alain Vasseur, al danés Lief Mortensen, al británico Les West y a un belga, Jean-Pierre Monseré.

Mundial de Leicester 1970

Los cuatro se pusieron a colaborar muy bien, hasta que a falta de 3 kilómetros comenzaron a vigilarse. Monseré sabía que el peligroso era Gimondi e intentó que el corredor no se encontrara a su rueda cuando a un kilómetro para el final diera el estacazo final luchando contra el viento. 

No lo pudieron cazar y Jean-Pierre Monseré alzaba los brazos como campeón del mundo en ruta con tan solo 21 años. Se convertía en el corredor más joven que lo conseguía, récord que aún en día perdura. Segundo fue Leif Mortensen, recuerdan, tercero Gimondi. 

Esa victoria eclipsó por momentos la figura de Eddy Merckx en Bélgica. Jean-Pierre Monseré era todo un héroe nacional. 

Pasó el invierno de recepción en recepción, aunque tuvo tiempo para ganar la prueba de pista de los Seis Días de Gante con Patrick Sercu como compañero. Aquel 1971 tenía en mente una cosa: ganar la Milán-Sanremo. por eso incluso había cambiado la forma de entrenar y ese cambio se empezó a notar pronto, pues en su primera carrera, Vuelta a Andalucía, ganó dos etapas y la general.

Después de eso corrió Kuurne donde hizo 10º. Su preparador físico, Briek Shotte decidió entonces que no correría la París-Niza que comenzaría el día 10 de marzo. Que no necesitaba una carrera por etapas más para llegar bien al objetivo de la Sanremo y por eso, corrió un par de carreras más ese fin de semana en Bélgica: Omloop van het Zuidwesten (2º) tras Roger de Vlaeminck y Circuit des XI Villes (9º), era el 14 de marzo.

Jean-Pierre Monseré aprovechó que el lunes, 15 de marzo, se disputaba una carrera de carácter amateur en Retie. Además, Monseré quiso correrla porque allí consiguió su primera victoria vistiendo el maillot arcoíris y era como una especie de homenaje a aquella gente que lo había arropado. Se puso delante del grupo para que todo el mundo lo viera.

A falta de 71 km, el grupo cabecero seguía dando relevos y Monseré no podía ser menos, también relevaba. Acababa de hacer su relevo y se acomodó en la parte trasera del grupo cuando un automóvil se metió en el circuito que estaba cerrado y que nadie esperaba por allí. Ray Hooyberghs iba justo delante de Monseré y pudo esquivar el coche, Monseré no lo pudo hacer y chocó de frente muriendo al instante. Frans Verbeeck, que estuvo allí aún recuerda el ruido del coche de Monseré con el coche. 

Aquel día, Roger de Vlaeminck, compañero de equipo y amigo, no corrió la carrera, pero sí viajó con él para verla. Tras el accidente solo pudo decir: “Fue terrible. Tuve que llevar su coche de regreso a casa, aún estaba aturdido. No lo podía creer. De hecho, me tomó mucho tiempo aceptarlo”.

En el funeral se pudieron ver muchos compañeros del ciclista, entre ellos a Eddy Merckx que no pudo contener las lágrimas y lloró amargamente la muerte de su compañero de selección y también amigo, pues su rivalidad, además de hacer más grande a Merckx también hizo que se forjara una amistad.

Pero la tragedia de la familia Monseré no se acabó aquí. Cinco años después, Giovanni, el hijo de Monseré, con siete años, murió al ser atropellado por un automóvil mientras iba en bicicleta y portaba el maillot arcoíris que le había regalado su padre. Además, la bicicleta con la que paseaba se la había regalado Freddy Maertens. Era una bicicleta que había sido de su padre. 

Mientras sucedía la tragedia, Freddy Maertens estaba corriendo el Tour de Francia en el que ganó 8 etapas, el maillot verde y quedó 8º en la general. Nadie le dijo nada sobre el suceso durante la carrera, pues sabían que la abandonaría. Cuando la supo, Freddy quedó hundido, devastado, incluso a día de hoy sigue pensando en ello. 

Quizás toda esta historia podría ser parte de esa maldición que siempre se cuenta que tienen los campeones del mundo: “la maldición del maillot arcoíris”. Para Monseré la maldición fue mucho más allá, pues tocó a toda su familia y esas heridas son muy difíciles de cicatrizar.

El ganador de la prueba de hoy en el Grote prijs Jean – Pierre Monseré le hará un gran homenaje a un corredor que pudo haber sido de otro planeta.

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